¿Por qué se enseña Literatura en Secundaria?

Diversos trabajos en el campo de la Didáctica de la Literatura se han dedicado a la reflexión sobre la utilidad de la Literatura y su papel en la formación básica del alumnado. En ellos podemos encontrar múltiples argumentos para explicar los beneficios que pueden extraerse de su aprendizaje y, por ende, para defender la presencia de la Literatura en los planes de estudio. Las razones ofrecidas hasta hoy han sido muchas y muy variadas, pero todas ellas están relacionadas de una forma u otra con la doble función del sistema educativo (Lerena, 1983):  la de transmitir y reproducir las bases culturales y los valores en que se asienta nuestra civilización de forma que se facilite el proceso de socialización del alumnado, por un lado, y, por otro, la de ofrecerle los instrumentos que le permitan cuestionar críticamente esas mismas bases y valores y enfrentarse a ellos de manera que no se impidan los procesos de cambio y evolución social consustanciales al desarrollo de nuestras sociedades.

He aquí una somera revisión de las razones más repetidas por los/las distintos/as autores/as:

A)  Relacionadas con las funciones de reproducción social del sistema educativo:

  • Razones patrióticas[1]: la literatura, como reflejo de la cultura y la ideología de un pueblo, es esencial para entender quiénes somos y de dónde venimos pues nos ayuda a “reconocernos como parte integrante y solidaria del grupo humano que desde el pasado hacia el futuro la está construyendo” (Reyzabal y Tenorio, 2004). Así pues, desde esta perspectiva, la literatura servirá al alumnado para desarrollar su conciencia e identidad social y nacional.
  • Razones espirituales: la literatura supone un enriquecimiento espiritual de los educandos en tanto en cuanto en ella se encarnan los “valores eternos del espíritu humano”, esto es, los grandes temas e inquietudes del ser humano. Estos valores son considerados normalmente de forma no problemática como valores objetivos, inmutables y universales dotados de la “máxima capacidad civilizadora” (Lázaro Carreter, 1974)[2]
  • Razones didácticas: la literatura amplía nuestro conocimiento del mundo y completa la experiencia personal. Así, en tanto que en las obras literarias se proponen diversas alternativas a problemas y conflictos que sirven como contextos imaginarios de actuación, el alumnado podrá descubrir y aprender de ellas distintos modelos de conducta (Miguel Alfonso, 2004).
  • Razones pedagógicas: la historia de la literatura puede considerarse como una “historia de los progresos del entendimiento humano” (Informe Quintana, 1813)[3] ya que en ella ha quedado registrada la evolución que se ha llevado a cabo en distintos ámbitos como la ciencia, la política, la historia, el arte, la ética, etc. Esto, además de favorecer enormemente la reflexión sobre los avances y retrocesos propios del proceso de desarrollo de una cultura, favorece una forma de aprendizaje relacional y global mediante el trasvase de conocimientos interdisciplinares (Soldevila, 2006).
  • Razones lingüísticas: las obras literarias contribuyen a la formación lingüística del alumnado ya que pueden servir también como instrumento privilegiado para conocer y aprender a utilizar por escrito la propia lengua con precisión, orden y eficacia (Amorós, 1974).

B) Relacionadas con la función emancipadora del sistema educativo:

  • Razones lúdicas: la literatura puede ayudar al alumnado a evadirse y a trascender las limitaciones de la vida cotidiana pues despierta la fantasía y libera de opresiones y rutinas (Reyzabal y Tenorio, 2004).
  • Razones sociales: la lectura de obras literarias permite conocer otras culturas, experiencias y visiones del mundo así como comprenderlas en sus diferencias, con lo que a través de ella se puede fomentar la convivencia crítica y tolerante con los otros. Asimismo, la literatura refleja las situaciones de desigualdad que se han ido dando a lo largo de la historia y, al evidenciarlas, puede generar una conciencia crítica que la convierte en un destacado vehículo de cambio social (Miguel Alfonso, 2004).
  • Razones personales: la literatura ayuda a construir la propia subjetividad y contribuye al desarrollo de la personalidad así como al desarrollo, encauzamiento y manifestación de la afectividad (Reyzabal y Tenorio, 2004).

[1] Términología utilizada por Amorós en Lázaro Carreter (coord.), 1974.

[2] Referencia bibliográfica extraída de Núñez Ruiz (2001).

[3] Referencia tomada de Nuñez Ruiz (2001).

 

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