La discriminación machista en el ámbito literario

La discriminación de las mujeres en el mundillo literario ha sido una constante en nuestra cultura y se ha manifestado de diferentes formas hasta la actualidad, unas más agresivas, otras más sutiles, pero normalmente adaptadas a los límites de lo aceptado social y legalmente en cada época. Veamos algunas de todas las posibles (Freixas, 2000):

  • Negación de la capacidad artística de las mujeres. Durante mucho tiempo se consideró que la feminidad y la creatividad eran incompatibles y en muchos momentos, sobre todo a partir del Romanticismo, esta se asoció a la noción de genio, a la virilidad y al vigor sexual (Mayayo, 2010). Dicha concepción absolutamente parcial se elevó a rango de verdad absoluta. Así, los casos de mujeres artistas se convirtieron en una paradoja para la que el orden patriarcal encontró la peregrina explicación de que, en estos casos, sus creaciones eran fruto del hombre que llevaban dentro: “no hay mujeres geniales; las mujeres geniales son hombres” reza un epigrama de Goncourt (Mayayo, 2010). Eran, por tanto, mujeres “viriles” cuya excepción no socavaba el orden de lo masculino, orden en el que el hombre ostenta de manera exclusiva la posición de sujeto y la mujer queda relegada, simplemente, como musa, a la de objeto.

La mujer bien se puede asegurar que ha creado la hermosura y el arte creándose a sí misma. […] Ni la poesía, ni la pintura, ni la escultura hubieran jamás nacido si la mujer no se hubiera hecho antes hermosa. (Fragmento del discurso de Juan Valera “Las mujeres y la Academia”)

Sigue leyendo

Anuncios

Modelo historicista-positivista, discurso hegemónico y canon literario

El sistema escolar moderno nace al calor de las ideas decimonónicas propugnadas por el Romanticismo y el liberalismo y está asentado en los valores y los ideales pedagógico-patrióticos de la burguesía y relacionado con el modo en que esta configura su propia percepción del mundo. Así, el nuevo modelo de educación literaria abandonará el modelo retórico vigente hasta ese momento (enfoque fundamentalmente práctico, centrado en el aprendizaje de reglas a partir de la imitación de los clásicos) y consolidará el modelo positivista-historicista (Núñez Ruiz, 2001) que concebía el estudio literario como “una vía real hacia la comprensión de una cultura en su totalidad” pues se consideraba que la literatura, junto a la lengua y la cultura, conforman un conjunto orgánico que se identifica con el espíritu de una nación y que, por tanto, representa la identidad y los valores de la civilización de la que forman parte (Compagnon, 2008). Este modelo, vigente todavía en la actualidad en la gran mayoría de las aulas y centrado en la transmisión de un discurso profundamente jerarquizado y aparentemente no problemático basado en la presentación cronológica de los sucesivos movimientos literarios y de sus autores más representativos,  se encuentra

[…] asentado en la creencia falsa de que los autores seleccionados son representantes de todo un pueblo, espíritu o época, sin atender a la variabilidad social de voces o puntos de vista que o bien no llegaban a la literatura o bien no fueron consideradas dignas de estudio. Se convierten así unas voces hegemónicas en universales, acallando a las demás, y simplificando nuestra concepción sobre la historia y sobre nosotros mismos. (Compagnon, 2008:25) Sigue leyendo

¿PARA QUÉ ENSEÑAMOS LITERATURA?

Después de repasar los argumentos que justifican la presencia de la educación literaria en la formación básica del alumnado, es el momento de hacernos otra pregunta: ¿Para qué enseñamos Literatura?

Me parece imprescindible que los/as profesores/as de Lengua castellana y Literatura, antes de abordar el proceso de enseñanza-aprendizaje, afrontemos una reflexión seria y profunda sobre para qué enseñamos literatura, qué queremos que nuestros/as alumnos/as se lleven de nuestras clases y, una vez tengamos la respuesta, recapacitar sobre si nuestra forma de dar la asignatura contribuye o no a lograr los objetivos que nos hemos propuesto. Además, las preguntas sobre para qué enseñamos Literatura y cómo la enseñamos se convierten en dos cuestiones clave, puesto que en nuestras respuestas obtendremos los argumentos que expliquen por qué queremos cambiar la enseñanza de la Literatura y para qué queremos hacerlo. Sigue leyendo

¿Por qué se enseña Literatura en Secundaria?

Diversos trabajos en el campo de la Didáctica de la Literatura se han dedicado a la reflexión sobre la utilidad de la Literatura y su papel en la formación básica del alumnado. En ellos podemos encontrar múltiples argumentos para explicar los beneficios que pueden extraerse de su aprendizaje y, por ende, para defender la presencia de la Literatura en los planes de estudio. Las razones ofrecidas hasta hoy han sido muchas y muy variadas, pero todas ellas están relacionadas de una forma u otra con la doble función del sistema educativo (Lerena, 1983):  la de transmitir y reproducir las bases culturales y los valores en que se asienta nuestra civilización de forma que se facilite el proceso de socialización del alumnado, por un lado, y, por otro, la de ofrecerle los instrumentos que le permitan cuestionar críticamente esas mismas bases y valores y enfrentarse a ellos de manera que no se impidan los procesos de cambio y evolución social consustanciales al desarrollo de nuestras sociedades.

He aquí una somera revisión de las razones más repetidas por los/las distintos/as autores/as: Sigue leyendo

¿Por qué es importante la inclusión de la perspectiva de género en la enseñanza de la Literatura?

En el seno de un centro con un proyecto coeducativo,  el profesorado de las distintas asignaturas debe tener en cuenta la perspectiva de género para programar las clases desde que señala los objetivos y los contenidos hasta que revisa y selecciona los materiales didácticos que utilizará para alcanzarlos, pasando por el momento en que concibe la metodología.  No obstante, no hace falta estar en un centro coeducativo para decidir abordar la enseñanza de nuestra materia desde una perspectiva de género. Lo único que necesitamos es saber por qué es recomendable y cómo beneficia al alumnado y, a partir de ahí, decidirse a aplicarla en el aula.

Pero antes de abordar la cuestión de por qué es importante la inclusión de la perspectiva de género en la enseñanza de la  Literatura es necesario que nos planteemos previamente una serie de preguntas fundamentales: ¿Para qué sirve la literatura?[1] ¿Por qué se enseña literatura en la ESO? ¿Qué utilidad tiene para el alumnado el aprendizaje literario? O como lo plantea Soldevila (2006): “¿Hasta qué punto la educación literaria tiene algún sentido pedagógico y cultural en la formación básica de las nuevas generaciones?”.


[1] Con este mismo título encontramos el opúsculo de Antoine Compagnon publicado por Acantilado, un trabajo sintético y completo muy recomendable para obtener una visión panorámica sobre el estado de la cuestión.

 

Coeducación (2): la apuesta educativa contra la violencia de género.

La erradicación de las distintas formas de la violencia machista resulta de vital importancia para una sociedad que, como la nuestra, sufre de lleno sus consecuencias más dramáticas y extremas. La educación formal, en tanto que universal y obligatoria, se erige como el instrumento más eficaz, aunque a largo plazo, para lograr este cambio social deseado. Efectivamente, la ruptura con los estereotipos de género y su jerarquización tradicional y la propuesta de nuevos valores de tipo universal contribuyen de manera decisiva a la erradicación de actitudes y modos de comportamiento que favorecen la subordinación y la pasividad femenina, la dominación masculina y el ejercicio de la violencia sobre las mujeres puesto que dotan a las chicas de estrategias contra la sumisión (seguridad, autoestima, confianza en sí mismas, capacidad crítica…) (Ballarín, 2001) y a los chicos, de modelos de masculinidad menos rígidos y violentos. Sigue leyendo

La coeducación (1)

La coeducación es una propuesta pedagógica que parte del principio de igualdad entre los sexos y del respeto y la valoración igualitaria de las experiencias y aportaciones de las personas de distintos sexos en todos los campos. Este modelo educativo asegura la impartición de la formación y educación de chicas y chicos en condiciones de igualdad suprimiendo los límites a los aprendizajes a recibir por cada uno de ellos e incorporando la diversidad de género como diversidad cultural. Supone, por tanto, una reformulación del conocimiento impartido y del modelo de su transmisión desde una perspectiva de género (IM, 2007). Los objetivos fundamentales que persigue son la transformación de las relaciones entre mujeres y hombres y la erradicación de las desigualdades sociales y de las jerarquías culturales entre los sexos mediante la eliminación de las diferencias de socialización de unas y otros, la superación de los estereotipos de género y la ruptura de la conceptualización binaria (Tomé, 2001), lo que, en última instancia, supondría una superación o eliminación de los géneros (Subirats, 1998). Sigue leyendo

La igualdad en el sistema educativo actual

En nuestra sociedad actual, la idea de que la igualdad entre hombres y mujeres es un objetivo necesario para cualquier sistema democrático y la seguridad de que este ya se ha alcanzado en nuestro país parecen bastante instauradas. Sin embargo, las estadísticas efectuadas por multitud de investigaciones en diversos campos como la economía, la salud, la política, las artes, etc., desmienten una y otra vez este sentir mayoritario al mostrar las todavía profundas desigualdades existentes entre los sexos, que afectan sobre todo a las mujeres y que mantienen la subordinación de estas a sus, supuestamente, iguales varones, demostrándose con ello la confusión tan extendida entre la igualdad legal y formal, efectivamente conseguida, y la igualdad real o efectiva, motivo de la lucha actual del feminismo en tanto que no alcanzada todavía.
Esta misma creencia errónea también ha afectado de lleno al ámbito de la educación formal de manera que, aún hoy, se presenta el sistema educativo actual, basado en la escuela mixta, como neutral e igualitario a pesar de que son numerosos los estudios feministas que han demostrado que no lo es, en tanto en cuanto se da androcentrismo en el currículo (pocas referencias a las aportaciones hechas por las mujeres a la historia, la cultura y la ciencia), sexismo en los materiales didácticos (plagados de estereotipos de género) y en el lenguaje utilizado (que oculta a las mujeres tras el masculino genérico), e incluso en la interacción y las expectativas diferenciales del profesorado con el alumnado de uno y otro sexo en el aula (Subirats, 1994). Todos estos factores producen, sin lugar a dudas, una socialización diferenciada que fomenta la reproducción, la legitimación y la perpetuación de la desigualdad por razón de género en que se basa el sistema patriarcal tradicional (Ballarín, 2001), con las consiguientes consecuencias negativas tanto para las mujeres como para los hombres. Así pues, podemos decir sin miedo a equivocarnos que hay una confusión generalizada entre igualdad de acceso a la educación y educación para la igualdad de oportunidades (IM, 2007), que ha quedado demostrado que el modelo de escuela mixta no ha funcionado como instrumento eficaz para construir un sistema educativo equitativo para chicas y chicos, y que, si queremos trabajar por una educación verdaderamente igualitaria y justa que enseñe al alumnado a convivir sin establecer relaciones jerárquicas y de poder, debemos transitar otros caminos.
La Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación hace especial hincapié en que el sistema educativo español actual debe garantizar la igualdad efectiva de oportunidades e introduce la equidad y el desarrollo de la igualdad de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres como principio fundamental en el que debe inspirarse, como fin a alcanzar y como objetivo dentro de todas las etapas educativas tanto obligatorias como no obligatorias. Pero, ¿qué modelo de escuela puede plantearse como alternativa a la escuela mixta para la consecución de estas directrices efectuadas en la ley de educación? Los expertos y expertas tienen muy clara la respuesta a esta pregunta: la escuela coeducativa.